🟣 Amar(se) en esta etapa no es fácil (y nadie nos preparó para eso)
Si estás en perimenopausia o menopausia, puede que todo eso te choque un poco
Febrero siempre viene cargado de corazones, flores, mensajes de amor perfecto y promesas románticas.
Y si estás en perimenopausia o menopausia, puede que todo eso te choque un poco.
Porque hay algo que casi no se dice:
quererse en esta etapa no es automático.
Y muchas veces tampoco es bonito.
El cuerpo cambia.
La energía cambia.
La paciencia cambia.
La forma en que te miras al espejo… también.
Y de repente, el amor propio deja de ser una frase linda y se convierte en un trabajo interno mucho más complejo.
Hay días en los que una se siente ajena a sí misma.
Días en los que cuesta reconocerse.
Días en los que la paciencia con una misma se agota antes del mediodía.
Y eso también es parte del proceso.
El amor propio en esta etapa no siempre se ve como aceptación plena.
A veces se ve como tolerancia.
Como no hablarte tan duro.
Como no exigirte rendir igual.
Como darte permiso de no poder con todo.
Quererte ahora no es celebrar cada cambio.
Es acompañarte mientras cambias.
Es entender que tu cuerpo no te está traicionando.
Está adaptándose.
Que no estás “perdiendo algo”,
estás entrando en otra versión de ti, con otras prioridades, otros límites y otra sensibilidad.
En febrero se habla mucho de amar al otro.
Pero quizás este año el verdadero gesto de amor sea más simple —y más difícil—:
tenerte paciencia.
Paciencia con el cuerpo.
Paciencia con el ánimo.
Paciencia con los días en los que no te reconoces del todo.
Eso también es amor propio.
Uno menos vistoso, pero mucho más profundo.
Y si hoy no te sale quererte “bonito”,
con que no te ataques… ya es suficiente.
Seguimos aprendiendo a tratarnos mejor.
Seguimos descubriendo cómo se ve el amor en esta etapa.
Y seguimos acompañándonos… Sin Pausa.



